fotografía con sandía

A Eve Adele Cortés

la sandía había rodado hasta el borde de la pendiente donde se había partido en dos pedazos. Su jugo delicioso al contacto de los rayos del sol palpitaba como un corazón que no ceja a pesar de su ubicuidad inesperada y sutil

la niña se acercó paso a paso al lugar de las circunstancias y atónica vio que el temblor delicioso de la pulpa obedecía a un puñado de mariposas que se había congregado en la delicia de tal gratuidad

de momento, al percatarse de su presencia, todas las mariposas salieron volando como un puñetazo que golpea y se retira a disfrutar su osadía y su encono

más que suficiente para que la niña hundiera sus manos en el pequeño lago de luz y de sangre y se untara su cuerpo a medias desnudo con el jugo caliente y penetrante

las mariposas se dieron vuelta como empujadas por un mecanismo invisible y se posaron innumeras esta vez en el cuerpo de la niña

las primeras sombras se desgajaban lentas sobre el espejismo cuando la niña se acercó al precipicio y echó a volar


Manuel Cortés Castañeda