fiel testimonio

Dicen que una vez un hombre destacado de las letras españolas a nombre de su gobierno, viajo a Colombia para invitar al poeta Julio Flores a mostrar su obra en la madre patria y a recibir un merecido reconocimiento. Lo encontró borracho tirado en una calle aún hoy sin nombre, se le acercó, lo sacudió con mucha emoción y respeto y le dijo “maestro viene para llevarlo conmigo a España”. El borrachín levanto los ojos hechos un guiñapo y como si ya se hubiese derrumbado para el la frontera entre la realidad y el sueño le vomitó sin pelos en la lengua un contundente “jamás”. “Mi querido señor –agregó entre eructos y flatulencias-, regresa a tu país y dile a tu gente que en Colombia los poetas ruedan por las calles”. Cuanta razón le cabe hasta el día de hoy al maestro de ultratumba. En Colombia la poesía rueda por las calles todavía esperando su voz…


Manuel Cortés Castañeda