el té de drácula

pasar de largo ante la sangre derramada y los ojos en blanco es solo un decir... las manchas se quedan en la ropa aun cuando uses el desmanchador de mejor calidad en el mercado... y escuecen como una salsa picante en las mucosas...

en la bañera los días y las noches son una pesadilla a flor de piel sobre la leche derramada... en el piso de la ducha gota a gota la memoria se desangra... a una de las amantes se le ha interrumpido el periodo de momento o de repente... también escuece en los cristales de la ventana...

la madre de los animales domésticos ha dejado de sangrar y se ha echado en los despojos... traga de su estirpe y se propaga sin gastar una sola moneda... una mosca naufraga indiferente en lo que queda de la salsa...

en la lavandería te agarras unos calzones manchados quien sabe de quien y el sol entra a manotazos por la ventana... ya no-queda nada de salsa en el cuenco...

antes de acabar de pasar, recoges el cuchillo donde la muerte ha cancelado sus signos... y te metes los dedos en la boca ya que es lo único que queda...

te agarras en un último intento la compresa todavía fresca en el cubo de la basura, la pones en una taza de agua caliente y te alivias el apetito sin tener que recurrir al cuchillo una vez mas...

el sol acosado por las alergias sigue dando tumbos en el cuarto... la salsa picante ha perdido su efecto curativo...